Hace años que el mundo online dejó de estar únicamente relacionado con los ordenadores de sobremesa, cada vez son más los dispositivos conectados a la red, ya sean televisiones inteligentes, relojes o móviles. Esto plantea nuevos retos para la ciberseguridad, ya que el creciente uso del internet de las cosas (IoT) se asienta como principal zona de recreo de los ciberdelincuentes, o lo que es lo mismo, barra libre de dispositivos a los que hackear.
Normalmente una casa moderna tiene alrededor de 5 dispositivos conectados. ¿Pero de qué tipo de dispositivos estamos hablando? No hablamos de los típicos dispositivos como ordenadores, tablets o teléfonos móviles, sino de un sinfín de dispositivos “inteligentes”, desde routers y dispositivos de almacenamiento en la Red hasta neveras o Smart TVs, y que son potencialmente hackeables.
Eso sin contar el sistema de los modelos de alarma conectados a la red y que se controlan por el smartphone y que muchas familias optan por contratar por la comodidad y la falsa sensación de seguridad de ver en tiempo real lo que pasa en su casa.
Esta lista podría ir alargándose y alargándose hasta llegar a miles y miles de dispositivos conectados a la red, porque este tipo de “cosas” conectadas a internet (IoT) son todas susceptibles de ser hackeadas.
Este tipo de dispositivos tienen vulnerabilidades o fallos del sistema que pueden ser aprovechados por los hackers y tenemos que ser conscientes de ello.
¿Cuántas veces se nos ha pedido el teléfono para acceder a un servidor o sitio web? ¿Sabías que con el número de teléfono pueden hackear todas las contraseñas que tengas guardadas y acceder a tus datos bancarios, a tu dirección postal o incluso a la de tus familiares?
Pero no sólo eso, con tan solo tu número pueden hacerse pasar por ti y suplantar tu identidad para acceder a amigos y familiares o viceversa y conseguir implantar un malware o un enlace de phishing y hackearte todo aquello que tengas en el teléfono móvil, desde contraseñas como hablábamos anteriormente a tu sistema de alarma conectado al móvil, las luces de tu casa, el coche que va conectado con la aplicación del móvil, etc.
Con esto queremos decir que es importante comprender que nuestra información no está segura sólo porque tengamos una buena contraseña o un buen sistema de antivirus. También hay muchas cosas que como usuario no tenemos ningún tipo de control y que dependemos fundamentalmente de los fabricantes de hardware y software.